Tolerancia

La tolerancia es la responsabilidad que sustenta los derechos humanos, el pluralismo, la democracia y el estado de derecho. Supone el rechazo del dogmatismo y del absolutismo y afirma las normas establecidas por los instrumentos internacionales relativos a los derechos humanos.

UNESCO

Declaración de principios sobre la tolerancia

La tolerancia consiste en el respeto, la aceptación y el aprecio de la rica diversidad que nos rodea: las diferentes culturas de nuestro mundo, nuestras formas de expresión y medios de ser humanos; la tolerancia es la relación armónica de nuestras diferencias.

Practicar la tolerancia no significa tolerar la injusticia social ni renunciar a las convicciones personales, significa que toda persona es libre de tener sus propias convicciones y acepta que los demás tengan las suyas; significa aceptar el hecho de que todos los seres humanos tienen derecho a vivir en paz y a ser como son, sin importar la diversidad de sus creencias, su identidad o modo de vida.

Ante todo, la tolerancia es una actitud activa de reconocimiento de los derechos humanos universales y las libertades fundamentales de todas las personas. La tolerancia es una  virtud que contribuye a sustituir la cultura de la violencia por una cultura de la paz. No es solo un deber moral, sino también una exigencia política y jurídica: la tolerancia hemos de practicarla los individuos, los grupos y los Estados, y debemos fomentarla mediante el conocimiento, la actitud de apertura, la comunicación y la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión.

Consolidar el valor de la tolerancia en nuestra sociedad requiere una importante labor de educación, aprendizaje y comunicación constante. Una educación para la tolerancia implica comprender y analizar los motivos culturales, sociales, económicos, políticos y religiosos de la intolerancia, es decir, las raíces principales de la violencia y la exclusión; implica asimismo reconocer que la intolerancia nace de la ignorancia y del miedo: miedo a lo desconocido, al otro, a culturas, naciones o religiones distintas. Por lo tanto, es necesario que se implementen políticas y programas educativos que contribuyan al desarrollo del entendimiento y la solidaridad entre los individuos y entre las naciones.

Ser tolerante implica respetar al otro, comprender que no poseemos la verdad absoluta y no imponer nuestras opiniones a los demás.

"El pasado de los demás y, en cierto modo, la historia de la humanidad en la que nunca he participado, en la que nunca he estado presente, es mi pasado".

                                                                                                               Emmanuel Lévinas (1906-1995)

"Hay un límite donde la tolerancia deja de ser virtud".

                                                                                                                Edmund Burke (1729-1797)

El ejercicio de la tolerancia jamás se debe de confundir con la aceptación de todo,  pues  la sociedad jamás debe de permitir  que se  ataque la dignidad humana. La tolerancia  en ningún caso puede utilizarse para el quebrantamiento de los valores universales.